OpenSource libre como el viento, peligroso como el mar

Mucho se ha hablado en Sudamérica últimamente acerca del software libre y del software de código abierto, sin embargo la mayoría de usuarios finales aun no entienden los beneficios o importancia de esta alternativa.

En la época que las PC’s y el internet no habían poblado aun todos los ámbitos de nuestra sociedad, no existía algo así como libre o abierto, las personas que tenían acceso a un PC sabían que si requerían de un programa a ejecutar en su computadora tenían que comprarlo. Sin embargo muchos no sabían que lo que estaban pagando era una licencia para poder usar el programa, lo cual no lo hacía suyo necesariamente.

Esto ha sido el centro de muchos debates, principalmente porque un usuario que adquirió una licencia no está en la potestad de hacer una copia, reproducirlo o instalar su programa en varias máquinas. Esta limitación podría ser también una de las causas por la que en países del tercer mundo se multiplicó la venta de software pirata e ilegal. De ahí en adelante se ha abierto otra discusión tratando de avalar el uso de software copiado de manera no autorizada en pos del costo muchas veces excesivo de estas licencias.

¿Dónde entra el software libre en todo esto? Bueno, como consecuencia de limitar el uso de software a los usuarios finales, nació la Free Software Foundation. Todo comenzó porque muchos programas que se distribuían en los 80 eran utilizados en universidades u otras empresas donde existían usuarios con alto conocimiento tecnológico. Algunos programas tenían fallas o bugs (esa es la manera apropiada de referirse a un problema de un software que en muchos casos se reproduce aleatoriamente) los cuales podían ser resueltos por estos usuarios, sin embargo las empresas dueñas de los programas no permitían el acceso al código fuente y no aceptaban que se realicen modificaciones, aunque estas sean para bien y aunque sean sin cobrar un centavo.

De ahí en adelante se inició un trabajo exhaustivo en establecer las normas de cómo debía ser distribuido el software libre, y apareció la licencia GNU GPL la cual está basada en 4 principios básicos: la libertad de usar el programa, con cualquier propósito; la libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a tus necesidades; la libertad de distribuir copias del programa, con lo cual puedes ayudar a tu prójimo; la libertad de mejorar el programa y hacer públicas esas mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie.

Todo esto parece fantástico, sin embargo siempre han existido limitaciones en cuanto al uso y distribución del software libre, principalmente porque no estaba destinado al usuario final sino a usuarios con altos conocimientos técnicos, a estos ya los mencionamos un par de párrafos atrás. Una vez que nació el software libre como entidad, como concepto o como alternativa, nacieron programas, sistemas operativos, servicio, soporte, entrenamiento, etc.…

Las cosas han cambiado mucho últimamente, en gran medida por otros visionarios que dieron impulso al desarrollo de programas bajo otra filosofía, la del software de código abierto. Muchos se preguntan si es lo mismo, pero existen sus diferencias.

Las diferencias son más de tipo ideológico, donde Software Libre está enfocado en que se pueda utilizar un programa, copiarlo, modificarlo y distribuirlo sin restricción, porque limitar estas libertades es inmoral. Los impulsores del código abierto se apegan mas a la visión de que el código se copie, se reproduzca y se modifique, pero que también se mejore y que la comunidad esté envuelta en su desarrollo y crecimiento, dando la posibilidad de garantizar en algún momento la calidad del producto final.

¿Por qué está tan en boga todo esto? Bueno principalmente porque hemos llegado al punto en que existen distribuciones de código abierto que tienen una estructura confiable, que son estables y que cuentan con soporte. Esto le crea una gran competencia al software propietario que es licenciado o privativo y el cual tiene un costo mayor.

Mucha gente se preguntará, como puedo asegurarme cuál es mejor, y en realidad esta experiencia depende del usuario; si por ejemplo uso un software con licencia y encuentro un Bug lo único que puedo hacer es reportarlo al fabricante. Este probablemente pondrá en cola este arreglo y se lo dirigirá a los desarrolladores que trabajan en esa empresa, es decir el recurso de trabajadores para este problema está limitado a la nómina del fabricante.

Que pasa en el otro lado, bueno, puedo enviar un detalle del problema a la comunidad que maneja ese software de código abierto y puedo obtener ayuda o soporte de miles de usuarios y técnicos que los revisan alrededor del mundo. La resolución de bugs en un proyecto de código abierto es realizada principalmente por su comunidad con lo cual el recurso puede ser mucho mayor.

¿Por qué es importante tener alternativas?, bueno por una razón principal, costo. Imaginen una institución privada o pública con 500 empleados, imaginen también que cada empleado maneja de uno a 3 software licenciados en sus equipos finales. Imaginemos también que cada licencia tenga un valor de USD$50, tendremos el nada despreciable valor de USD$75,000.00 valor que probablemente esa empresa u organización tenga que pagar en uno o dos años por la actualización de esos programas. Ahora imaginen cuanto gastan nuestros gobiernos en licencias de tecnología que tiene que usar, ¿montos interesantes verdad?

Después de muchos años viendo la evolución de la tecnología, he podido darme cuenta de algo importante, no existe un software mejor o peor, existen alternativas, algunas se venden mejor que otras, el recurso de marketing que tienen los fabricantes de software licenciado es infinitamente mayor que el de una distribución de código abierto, donde su promoción depende de la fuerza que tenga su comunidad.

No es que diga que el software de código abierto es mejor, pero definitivamente es menos costoso para entidades con un alto número de usuarios. Como todo en la vida las cosas entran por los ojos, el software privativo o licenciado hace muy bien la tarea y nos vende maravillas, pero si buscamos un poco y con paciencia encontraremos alternativas fáciles de usar de manera inmediata. A los que se preguntan por el título, aplicamos la GNU GPL a la canción de Luis Miguel 😉 hasta la próxima.

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